Humberto ha sido funcionario público por más de 30 años y tiene una vida rutinaria y anónima. Su mundo se derrumba el día en que Angelina que no se llama Angelina, su mujer, deja la casa y se dedica a recorrer la ciudad limpiando vitrinas. La separación remueve la vida de ambos, porque nada puede permanecer quieto por tanto tiempo sin que algún momento algo explote. Este es el retrato de una relación matrimonial o más bien la bitácora de los escombros de esta.

